El presidente de la Confederación Nacional de Transporte Terrestre, Napoleón Cabrera, señaló que la eliminación progresiva de las compensaciones al combustible deja al sistema sin margen financiero.
“El alza de tarifas es inevitable”, afirmó el dirigente, al explicar que estas ayudas temporales, diseñadas para contener el impacto del incremento del diésel, concluyen en marzo.
Según el gremio, el sector ha absorbido durante años el aumento de costos sin trasladarlo a los usuarios.
“No se ha subido ni un centavo desde la pandemia”, sostuvo Cabrera.
En septiembre de 2025, el gobierno del presidente Daniel Noboa eliminó el subsidio al diésel y, en medio del descontento social, el Ejecutivo, como medida de compensación, decidió emitir un pago mensual temporal a los transportistas para mitigar el impacto del costo del combustible.
El sistema de transporte en Ecuador combina competencias locales y nacionales, mientras los municipios fijan las tarifas del transporte urbano, el Gobierno central regula el interprovincial, lo que añade complejidad política a cualquier ajuste.
En Quito, operadores que agrupan a unas tres mil 200 unidades también alertaron sobre un deterioro financiero y solicitaron una reunión urgente con el alcalde Pabel Muñoz para definir el futuro de las tarifas o eventuales compensaciones.
El presidente de la Unión de Operadoras de Transporte Público de Quito, Jorge Yánez, denunció un “profundo desequilibrio” en el sistema, al señalar que los buses privados operan por debajo de su tarifa técnica, mientras el municipio subsidia a sistemas como el trolebús y el Metro.
Aunque el sector descarta por ahora una paralización, advierte que la falta de recursos podría obligar a suspender operaciones si no se adoptan medidas urgentes.
El gremio mantiene conversaciones con el Ministerio de Transporte para extender temporalmente las compensaciones, pero insiste en que, sin una actualización estructural de tarifas, el sistema enfrenta un escenario cada vez más difícil de sostener.
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