Desarrollada en la ciudad de Porto Alegre, Río Grande del Sur, la jornada acogió a dirigentes políticos, intelectuales y representantes de movimientos sociales de América Latina y Europa, quienes coincidieron en que el actual contexto internacional exige una respuesta coordinada ante el avance de proyectos autoritarios.
Según el medio de comunicación Brasil de Fato, el panel principal analizó las raíces históricas y estructurales del fenómeno, y sus manifestaciones contemporáneas, marcadas por la crisis del capitalismo y la reconfiguración del poder global.
El presidente de la brasileña Fundación Perseu Abramo, Brenno Almeida, subrayó en la apertura el simbolismo de esta cita, del 26 al 29 de marzo, y el papel de la ciudad como referente democrático.
Desde una perspectiva analítica, el politólogo belga Éric Toussaint advirtió que el auge de la extrema derecha se nutre de escenarios de inseguridad social, donde se construyen enemigos ficticios y se distorsionan problemáticas reales, como la migración o las políticas públicas.
En esa línea, alertó sobre la frustración generada por experiencias progresistas que no lograron satisfacer expectativas sociales, lo cual abre espacio a liderazgos que se presentan como antisistema, mientras promueven agendas regresivas.
Por su parte, la eurodiputada Ana Miranda abogó por el fortalecimiento de la soberanía de los pueblos y cuestionó el papel de alianzas militares como la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Otras intervenciones, expuso dicha fuente de información, también enfatizaron el carácter estructural del conflicto actual.
A juicio de la dirigente política argentina Jorgelina Matusevicius, existe una ofensiva contra los pueblos que se expresa tanto en el plano geopolítico como en el desmantelamiento de derechos sociales, lo que exige construir alternativas políticas urgentes.
La diputada brasileña Sâmia Bomfim describió la crisis actual como multifacética, con dimensiones económicas, políticas y ambientales, y vinculó el avance del fascismo a disputas por recursos estratégicos y a la pérdida de hegemonía global.
También denunció impactos concretos de esta situación en América Latina, incluidas presiones externas, sanciones y crisis sociales, al tiempo que defendió la construcción de una alternativa ecosocialista basada en la movilización popular y la justicia social.
En este segundo día del evento, hubo llamados a fortalecer la articulación internacional y representantes sindicales y políticos coincidieron en que la coordinación entre movimientos sociales, partidos y organizaciones resulta clave para frenar el avance de la ultraderecha.
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