Por ahora hay información limitada y que todo dependerá de la duración y la intensidad del conflicto geopolítico internacional (en Medio Oriente), explicó en declaraciones al diario local Prensa Libre el director del Departamento de Análisis Macroeconómico de la banca central, David Samayoa.
Si perdura más allá de cierto tiempo, va a comenzar a afectar los ingresos de las personas, el disponible y pudiera en algún momento impactar el de las remesas, subrayó el técnico.
Recordó que, al observar la tendencia en crisis anteriores, lo que ocurrió es que los migrantes ajustan su gasto y tratan de mantener constante el envío de transferencias hacia el país.
Samayoa aclaró que, por ahora, es muy temprano contar con una estimación real sobre si afectará o no el ingreso de remesas.
El profesor de Planificación del Desarrollo en la Universidad de San Carlos, Fredy Arizmendy, comentó, por su parte, que este concepto se contraería este año entre tres y seis por ciento, asociado a la coyuntura de la política migratoria.
A este escenario sumó la crisis temporal en los precios de los combustibles en Estados Unidos, la cual podría trasladarse a este territorio si las industrias demandan menos trabajadores, lo que tendría un efecto en la ocupación y el empleo.
Los migrantes, por lo general, mantienen sus ahorros, pero ante el aumento en los precios de los combustibles deben destinar esos recursos a su movilización y transporte, consideró.
Entonces, señaló, hay un efecto potencial en la reducción del trabajo en servicios, así como una disminución del ingreso disponible.
Cifras del Banco de Guatemala indicaron que hasta el 19 pasado el país recibió cinco mil 172,8 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento de 6,7 por ciento contra igual etapa del año anterior.
La institución pronosticó para el cierre de 2026 un ingreso de 26 mil 806 millones de dólares, cinco por ciento mayor que los 25 mil 530 millones del periodo anual previo.
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