Según la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur), estos desplazados -que suman ya unos 300 mil- se concentran fundamentalmente en la región de Hodh Ech Chargi, al sureste de Mauritania.
El mayor campo de refugiados es el de Mbera, ubicado a unos 60 kilómetros de la frontera, donde se encuentran concentradas cerca de 120 mil personas,
Debido al recrudecimiento de los enfrentamientos entre las facciones islamistas que operan en Malí y las fuerzas de seguridad de ese país, las tensiones han aumentado.
Uno de estos grupo islamistas es el denominado Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (Jnim), que ataca las aldeas, impone el pago de un impuesto religioso y el uso del velo negro en las mujeres.
Durante los últimos meses, el Jnim, vinculado a Al Qaeda, ataca las caravanas de combustible que se desplazan rumbo a Bamako, capital de Malí, para tratar de paralizar la economía del país, por lo que las operaciones militares en su contra han aumentado.
Malí también enfrenta a la coalición de grupos tuaregs, conocidos como bereberes, empeñados en lograr la separación de la región norte del resto del país para crear un Estado independiente.
Nación del Sahel, Malí vive sumido en una profunda crisis política, acrecentada luego de sucesivos golpes de Estado ocurridos en agosto de 2020 y mayo de 2021.
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