El portavoz de la delegación presidencial encargada de implementar acuerdos con las Fuerzas Democráticas Sirias, Ahmed al-Hilali, explicó que las lluvias torrenciales y las inundaciones dejaron expuestas decenas de zanjas que contienen restos humanos, lo cual evidencia la magnitud de las violaciones ocurridas en la región en años recientes.
Según el funcionario, la cantidad exacta de víctimas y sus identidades aún se desconocen debido a la falta de registros precisos, lo que agrava la situación humanitaria vinculada a personas desaparecidas.
Indicó que las autoridades iniciaron los procedimientos iniciales para el manejo de estos sitios, en coordinación entre los ministerios de Emergencias y del Interior, junto con equipos especializados en medicina forense y organismos encargados de la identificación de víctimas.
Al-Hilali instó a la población a evitar cualquier excavación no autorizada en las fosas, debido a la sensibilidad de las pruebas y su importancia para las pesquisas en curso.
Asimismo, el Ministerio de Justicia anunció que abrirá una investigación oficial que incluye la documentación de los restos, la toma de muestras y su registro conforme a los protocolos legales, con el objetivo de esclarecer los hechos.
Los hallazgos se producen en medio de un sistema meteorológico adverso que afectó amplias zonas del país, provocando daños en viviendas, tierras agrícolas e infraestructuras, además de afectar a cientos de familias.
La región de Al-Shaddadi fue un bastión del grupo extremista Daesh entre 2014 y 2016, período durante el cual se documentaron ejecuciones y enterramientos masivos. En 2016, fuerzas locales apoyadas por la coalición internacional recuperaron el control del área tras intensos combates.
Las autoridades consideran que los restos hallados podrían corresponder a víctimas de de esas etapas, aunque su identificación y la determinación de responsabilidades continúan bajo investigación.
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