La orden fue dada por las autoridades de seguridad poco después del inicio del conflicto, pero un mes después, la paciencia y la aceptación de las compañías gasíferas se están agotando, subrayó el rotativo.
Fuentes del sector, citadas por el periódico, señalaron que es un hecho sin precedente.
Funcionarios de la Armada explicaron que, debido a la gran cantidad de objetivos clave en el país, resulta difícil proteger las plataformas, ante lo cual, se decidió cerrarlas.
El sistema energético israelí se basa actualmente en tres de esas instalaciones, entre ellas Tamar, a 25 kilómetros de la ciudad de Ascalón, que suministra la mayor parte del gas para la producción de electricidad y la industria nacional, y también exporta a países vecinos.
A 10 kilómetros de la costa se levanta Leviatán, centrada en la venta a Egipto y Jordania, entre otras naciones, y Karish, destinada también al mercado local.
Cada semana de cierre provoca pérdidas por valor de 300 millones de séqueles (unos 95,5 millones de dólares), reveló Chen Herzog, economista jefe de la consultora BDO.
A principios de este mes, el director general del Ministerio de Finanzas israelí, Ilan Rom, estimó que el ataque a Irán podría costarle a este país cada semana unos nueve mil 500 millones de séqueles (3,1 mil millones de dólares) de pérdidas por las medidas de seguridad adoptadas, que limitan a la economía nacional.
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