Durante un encuentro en el Palacio Presidencial con una delegación del Foro Nacional Ghassan Skaff, el mandatario denunció la destrucción causada en aldeas y regiones del sur, así como la falta de respuesta a los esfuerzos de mediación internacional en curso.
Aoun recordó que el pasado 9 de marzo propuso iniciar negociaciones directas con Israel bajo auspicio internacional, con el objetivo de alcanzar un alto el fuego integral que ponga fin a los ataques.
La iniciativa contempla además el fortalecimiento del ejército libanés para garantizar el control de las zonas afectadas, así como el desarme de grupos armados y la incautación de arsenales.
El jefe de Estado aseguró que no existen motivos para temer por la paz civil en el país, al subrayar que las instituciones de seguridad adoptan medidas para prevenir incidentes internos.
Nadie en el Líbano desea una guerra civil”, afirmó, al tiempo que advirtió que cualquier intento de aprovechar la situación para generar inestabilidad será rechazado.
Asimismo, destacó los esfuerzos del gobierno para atender a los desplazados por la violencia, con acciones orientadas a lograr su rápida integración.
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de escalada militar, tras la intensificación de los ataques israelíes desde el 2 de marzo, que han dejado más de mil 200 muertos, miles de heridos y más de un millón de desplazados en territorio libanés.
Esta situación se enmarca en las tensiones regionales derivadas del conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán, lo que incrementa la preocupación por una mayor desestabilización en Oriente Medio.
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