Estoy profundamente preocupado por el anuncio de Israel de su intención de ampliar las operaciones terrestres en el sur del Líbano, donde más de un millón de personas han sido desplazadas por la fuerza. Israel debe evitar agravar aún más el conflicto y abstenerse de cualquier acción que suponga la toma de territorio libanés, escribió en la red social X el viceministro de Asuntos Exteriores británico, Hamish Falconer.
La declaración se produce después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenara extender la zona de seguridad bajo control militar hebreo, una decisión que es interpretada por analistas como un nuevo paso en la profundización del conflicto en la región.
Expertos en geopolítica consultados señalaron que la ampliación de la zona de seguridad constituiría una violación de la soberanía libanesa y podría desencadenar una nueva espiral de violencia en una frontera que ya registra los niveles más altos de tensión en décadas.
Para especialistas en derecho internacional, el llamado de Londres refleja la creciente preocupación de los aliados occidentales ante el riesgo de que la ofensiva israelí derive en una ocupación territorial prolongada, lo que complicaría aún más cualquier esfuerzo diplomático para alcanzar un alto el fuego sostenible.
La crítica británica se suma a las voces de otros países europeos que han instado a la moderación, en medio de advertencias de organismos humanitarios sobre la catastrófica situación de la población civil en el sur de Líbano, donde cientos de miles de personas han debido abandonar sus hogares por los bombardeos y las operaciones militares.
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