En una reunión virtual efectuada esta tarde, ambos mandatarios coincidieron en la importancia de seguir fortaleciendo la cooperación bilateral y la coordinación política para enfrentar de manera conjunta este flagelo que afecta a toda la región.
La parte boliviana expresó su preocupación por el robo de combustible y su posterior adulteración, lo cual afecta a la ciudadanía y a la economía nacional.
Al respecto, el presidente Kast dijo que su gobierno cooperará en la investigación de estos delitos.
Ambos presidentes alentaron a los organismos competentes y ministerios públicos a trabajar de manera coordinada y al intercambio oportuno de información sobre los problemas en la línea de demarcación, señala una nota publicada aquí en la página de la Cancillería.
Bolivia y Chile carecen de relaciones a nivel de embajadores desde 1978 y los dos vecinos mantienen un histórico diferendo debido a que en la Guerra del Pacífico el país andino perdió su salida al mar.
No obstante, durante la pasada administración de Gabriel Boric hubo acuerdos comunes para combatir el crimen transnacional organizado, el narcotráfico y la trata de personas a lo largo de los más de 800 kilómetros de frontera compartida.
También se crearon mecanismos como el Comité de Frontera e Integración y la Comisión Mixta de Drogas y Delitos Conexos.
Boric asistió a la toma de posesión de Paz en noviembre pasado y este último estuvo el 11 de marzo en la ceremonia de investidura de Kast en Valparaíso.
A pesar de estos acercamientos, Kast ordenó la construcción de zanjas y vallas en la frontera norte con Bolivia, y Paz respondió recientemente que su país no hace zanjas, sino puentes de integración económica.
El canciller boliviano, Fernando Aramayo, reafirmó que aunque se avanza en una agenda bilateral con Chile centrada en temas comunes, el reclamo para obtener una salida soberana al Pacífico es un derecho irrenunciable y una política de Estado consagrada en la Constitución.
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