El comité señaló que la norma aprobada por el Knéset (parlamento israelí) dispone la muerte de los presos palestinos y agregó que se trata de “una sentencia de muerte colectiva” en agravio de los prisioneros del sionismo y de las madres que esperan durante décadas frente a las cárceles esperando a sus hijos.
“Lo que el Knéset ha aprobado no es justicia, es la legalización del crimen contra un pueblo sometido a la ocupación; esa ley es profundamente cruel porque se aplica sólo a los palestinos”, afirmó la organización solidaria en un pronunciamiento.
El texto añade que un colono israelí que mate a un palesƟno no enfrentará la pena de muerte pues la ley se aplica solo a los palestinos y tiene la misma lógica del apartheid: son vidas que valen menos.
“La legislación elimina cualquier posibilidad real de defensa, la ejecución se hace efectiva en 90 días, no hay indulto, no hay clemencia, solo la horca”, denuncia.
La ley sionista, prosigue, “convierte la prisión en sentencia de muerte” para más de nueve mil 500 presos palesƟnos, incluyendo 350 niños cuyo único delito fue lanzar piedras a los soldados y tanques y 73 mujeres y enfermos.
El comité recuerda que la legislación israelí establecía la pena de muerte para casos excepcionales pero la nueva ley la normaliza, la vuelve rutinaria y la dirige con saña contra quienes luchan por liberar su tierra.
“No nos engañemos: esta ley no busca seguridad, busca terror institucional. Busca que cada familia palesƟna sepa que su hijo detenido puede no volver con vida”, advierte.
El comité solidario señaló también que la comunidad internacional no puede seguir mirando mientras se legaliza el asesinato y llama a actmuar a la Corte Penal Internacional debe actuar y las Naciones Unidas deben declarar la ley como crimen de guerra.
Emplazó también a pronunciarse ante la cuestionada ley a las iglesias que predican el amor al prójimo, la misericordia y la defensa de los más débiles.
“No pedimos palabras bonitas ni declaraciones tibias, pedimos coherencia. Porque si hoy callan ante una ley que condena a muerte a los presos sólo por ser palestinos y defender su guerra ancestral, su silencio no es neutralidad: es complicidad”, agregó.
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