El Ministerio de Agricultura del enclave costero reveló que las tierras cultivadas en la actualidad representan apenas un 4.0 por ciento del total de las trabajadas antes del conflicto.
Bahaa Al-Agha, director general de Suelos e Irrigación de esa cartera, explicó a la agencia de noticias Safa que el Ejército israelí destruyó de forma sistemática y deliberada la mayor parte de las tierras agrícolas y las redes de riego durante su campaña bélica.
Tal acción amenaza la seguridad alimentaria de la población y socava su capacidad de resistencia, apuntó.
Al-Agha detalló que esta situación provocó un aumento del 208 por ciento en los precios de los productos agrícolas, y señaló que el sector se volvió muy dependiente de las importaciones, lo cual perjudica a la economía local.
La infraestructura hídrica, vital para la agricultura, también fue objeto de ataques severos, una crisis que tiene repercusiones desastrosas en la producción, manifestó el funcionario.
Al respecto, destacó que la mayoría de los 55 mil agricultores de la Franja se quedaron sin trabajo o fueron obligados a huir por los bombardeos y órdenes de deportación.
Al-Agha advirtió que el 62 por ciento de las tierras agrícolas se encuentran dentro de la denominada “Línea amarilla”, un territorio ocupado por Israel en la Franja.
Explicó que el sector enfrenta también graves problemas medioambientales como resultado de la conflagración.
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