En el encuentro, que tuvo como escenario el estadio BBVA de Monterrey, México, la Verde batalló incesantemente e incluso ganó muchos más tiros de esquina que sus rivales, pero los asiáticos fueron más efectivos.
Por los iraquíes anotaron Ali Al Hamadi y Aymen Hussein, mientras que el boliviano Moisés Paniagua ilusionó a los hinchas de la Verde, como frente a Surinam, al volver a empatar a uno el encuentro.
Precisamente, a los ocho minutos del encuentro, Amir Al Ammari realizó uno que fue despejado en gran atajada del guardameta Guillermo Viscarra, con lo cual provocó un tiro de esquina, del que se originó un minuto después la primera anotación del juego.
Con más control del balón, Bolivia se recompuso y redobló su ataque con Diego Medina, Ramiro Vaca y el virtuoso Miguel Terceros, esta vez muy vigilado por los zagueros que resguardaban la puerta del arquero Ahmed Basil.
Mientras Bolivia insistía más en el ataque, el once iraquí buscaba el contragolpe con sus hombres más altos y veloces.
Los disparos de Vaca desde fuera del área fructificaron a los 37 minutos, cuando uno de esos intentos se convirtió en asistencia, pues Moisés Paniagua logró controlar la pelota y con un potente disparo anidó la esférica.
Muy meritoria la actuación del once boliviano, integrado en su mayoría por figuras jóvenes, que lograron ilusionar y unir a la polarizada población boliviana.
Mención especial merece el director técnico Óscar Villegas, quien asumió las riendas del plantel cuando se encontraba en el último lugar de la zona sudamericana y nadie pensaba que podría avanzar.
Ese sueño duró hasta la madrugada de este miércoles, gracias a una fuerte apuesta por figuras jóvenes, con quienes Villegas armó un plantel que ofrece muchas esperanzas de cara a futuros ciclos competitivos.
ft/jpm













