Según la encuesta, realizada entre el 23 y 25 de marzo con mil adultos, el 51 por ciento de los consultados manifestó un rechazo “rotundo” a la agresión militar contra territorio persa, mientras que apenas el ocho por ciento respaldó la operación.
La sociedad polaca muestra una clara oposición a la escalada bélica en Oriente Medio, un escenario que despierta temores por sus posibles consecuencias globales, destaca el informe del centro demoscópico.
En paralelo, el 89 por ciento de los participantes aprobó la decisión del gobierno de Varsovia de no enviar tropas a la zona de conflicto, una postura que contrasta con el cuatro por ciento que abogó por un despliegue militar.
Mientras, expertos en relaciones internacionales locales consideraron que los resultados evidencian la sensibilidad de la opinión pública polaca ante conflictos externos.
El analista Marcin Zaborowski señaló que “la ciudadanía prioriza la seguridad interna y desea mantenerse al margen de aventuras militares de terceros”.
Sin embargo, en cuanto a la percepción de amenaza para la seguridad nacional, el estudio reflejó división: el 49 por ciento considera que la guerra contra Irán pone en riesgo a Polonia, mientras que un 42 por ciento sostiene lo contrario.
El sondeo del CBOS, organismo de referencia en la medición de tendencias sociales, se difunde en momentos en que el gobierno polaco mantiene su postura de no involucramiento directo en la crisis de Oriente Próximo.
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