Familiares de caídos en las protestas sociales de 2022-2023 y organizaciones sociales se movilizaron para repudiar la llegada del candidato de derecha extrema que durante aquellas jornadas los llamó terroristas, afirman los juliaqueños.
La marcha cercó el local en el que Lopez-Aliaga iba a reunirse en un acto proselitista y sus seguidores intentaron impedirlo por la fuerza, lo que desató una reyerta que dejó tres heridos, uno de ellos Diego Quispe, quien vive con más de 100 perdigones en el cuerpo que le disparó la policía durante las manifestaciones de descontento y hoy le impactó una piedra en la cabeza.
En el conflicto participaron comunidades campesinas llegadas a Juliaca para cumplir la advertencia hecha hace unas semanas a Lopez-Aliaga por el Consejo de Autoridades Originarias, quechuas y aymaras, de que no vuelva a Puno, región de la que forma parte Juliaca.
Uno de los dirigentes de la movilización, Claudio García, recordó que en 2023, cuando miles de pobladores de Puno viajaron a protestar contra la presidenta Dina Boluarte en Lima, López-Aliaga era alcalde de la capital y cerró alojamientos y plazas para los manifestantes, por lo que Puno no lo quiere.
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