Gatete, al dar inicio a los debates de la cita y de la Conferencia de Ministros Africanos de Finanzas, Planificación y Desarrollo Económico, advirtió que nos encontramos en un momento de mayor incertidumbre mundial.
Después de haber enfrentado desde los choques energéticos de la década de 1970, hasta la crisis financiera mundial en 2008 y la pandemia de Covid-19, el contexto actual es especialmente preocupante debido al conflicto en Oriente Medio que afecta los mercados de energía y flujos comerciales con implicaciones de un alcance aún mayor, precisó.
Para África, continuó, esto no es un desarrollo lejano. Es una línea de vida económica directa.
Explicó que el incremento de los precios de la energía, las condiciones financieras más estrictas y las rutas comerciales interrumpidas se transmitirán rápidamente a las economías africanas, poniendo a prueba el espacio fiscal ya restringido y exponiendo vulnerabilidades estructurales.
Pese a esas interrupciones, destacó que nuevas posibilidades están comenzando a surgir.
«A medida que las rutas comerciales tradicionales a través del Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz se ven limitadas, África se está reposicionando rápidamente como un corredor logístico global, con el puerto de Lamu de Kenya y los puertos de Durban y Maputo registrando aumentos de tráfico sin precedentes», afirmó.
De igual manera, mencionó que Ethiopian Airlines, aerolínea bandera de Etiopía y la más grande de África, se convierte en un puente aéreo crítico entre Asia y Europa, y los ingresos petroleros nigerianos también registraron ganancias inesperadas.
El secretario ejecutivo de la ECA reveló que las perspectivas de crecimiento de África son alentadoras, con proyecciones de alrededor del cuatro por ciento en 2026. Pero sin transformación, es crecimiento sin tracción, agregó.
«Con demasiada frecuencia, nuestras economías se han expandido sin cambiar fundamentalmente lo que producen, cómo compiten o dónde se captura el valor. En su esencia, la transformación que tenemos ante nosotros no es simplemente tecnológica; es macroeconómica», consideró.
Reconoció que en países africanos el espacio fiscal limitado, el aumento de las obligaciones de servicio de la deuda y los altos costos de endeudamiento limitan la inversión.
Por lo tanto, enfatizó, la política macroeconómica debe ir más allá de la estabilización a corto plazo para apoyar activamente la transformación y garantizar que la inversión pública, las estrategias de financiación y la gestión de la deuda estén alineadas con los resultados del desarrollo.
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