Los debates del evento, en el que participaron figuras gubernamentales, empresarios, inversores y comerciantes, evidenciaron que cuestiones como el predominio del comercio informal y la multiplicidad de impuestos, lastran el desarrollo de las relaciones económicas entre los dos países.
También se refirieron a otros asuntos, como la burocracia en los puntos fronterizos, y la insuficiencia de logística e infraestructuras en estas zonas, por lo cual se pronunciaron por una mayor digitalización e interconexión de los sistemas aduaneros de ambas naciones.
Otra sugerencia resultante de los intercambios fue la de establecer pasos fronterizos únicos, así como la simplificación y armonización de los procedimientos aduaneros y tributarios, además del fortalecimiento de los mecanismos contra el fraude y el contrabando.
La consolidación del Corredor de Lobito como infraestructura vital para el comercio, y la posibilidad de generar y compartir energía entre Angola y RDC fueron igualmente temas que estuvieron en el centro de las conversaciones.
Según fuentes gubernamentales angoleñas, ambos países representan un mercado combinado de aproximadamente 170 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto conjunto estimado en 190 mil millones de dólares estadounidenses.
Sin embargo, el comercio bilateral formal está por debajo de su potencial, situándose en torno a los 600 millones de dólares anuales, en contraste con el elevado volumen de transacciones informales; de ahí el interés por solucionar cuestiones que limitan estas relaciones.
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