Fue un ídolo del equipo San Luis de Quillota, con el cual ascendió a la primera división en 1980 y formó una delantera implacable, junto a Jorge Muñoz y Patricio Yáñez.
En la temporada de 1985 se trasladó al Colo Colo y con El Cacique se coronó en la Copa Chile de ese año, para luego enrolarse con el Everton de Viña del Mar, Concepción y La Serena.
Con una agilidad envidiable y un trato delicado del balón, marcó 187 goles en cuatro años con el San Luis, un promedio de 46 por temporada.
Así lo recordó Muñoz tras recibir la noticia del deceso de su antiguo compañero, de quien dijo que tenía condiciones innatas extraordinarias.
En declaraciones a ADN Radio, señaló que Cabrera terminaba las jugadas en el área rival con una tranquilidad impresionante y agregó que nunca le pegó fuerte a la pelota, siempre la colocaba.
Fue uno de los primeros en ejecutar los tiros de penalti despacio, pero a donde el arquero no llegaba, señaló, tras lamentar que la muerte lo sorprendiera en completa soledad en su casa.
De acuerdo con el concejal de Quillota, Mauricio Ávila, un vecino ingresó a la vivienda de Cabrera y descubrió su cuerpo tirado en el suelo. Las pericias médicas revelaron que el deceso ocurrió unos días antes.
“Pititore”, de 68 años, sufría una agresiva diabetes y otras enfermedades crónicas que podrían ser la causa de su fallecimiento.
Ávila indicó que es un día muy triste para Quillota, donde podía encontrarse al jugador en el parque o el estadio, donde disfrutaba conversar con los vecinos.
car/eam













