Como en otros territorios de la nación neogranadina priman allí viejas construcciones coloniales, pero solo en esa localidad se encuentra la estatua del Señor de los Milagros, inmortalizado en la imponente basílica de tonos rosados de la ciudad.
La iglesia es el mayor atractivo de la urbe fundada en 1555 y a donde se estima que llegan más de un millón de católicos todos los años.
Para esta semana se espera que acudan al templo alrededor de 180 mil visitantes que proporcionarían a la economía local cerca de 13 millones de dólares y una ocupación hotelera de más del 62 por ciento, de acuerdo con autoridades locales.
Según informó la alcaldesa de Buga, Karol Martínez, además de las numerosas procesiones que tendrán lugar en el municipio, los visitantes podrán disfrutar de un encuentro folclórico de danza religiosa internacional, con Ecuador como país invitado de honor, y una vasta oferta de artesanías.
La ciudad, de unos 130 mil habitantes, está rodeada de un fuerte misticismo.
De acuerdo con la tradición oral, la verdadera historia del Señor de los Milagros de Buga se remonta a mediados del siglo XVI, cuando una humilde indígena lavandera encontró un pequeño crucifijo en el río Guadalajara.
Se cuenta que la imagen creció milagrosamente y, tras ser arrojada al fuego, sudó y se regeneró hasta convertirse en un ícono de fe ahora venerado por millones de católicos nacionales y extranjeros.
Buga, que se conoce con el sobrenombre de la Ciudad Señora, pertenece asimismo a la Red de Pueblos Patrimonio y el sector antiguo de la urbe fue declarado como Patrimonio Urbano Material.
A sus atractivos como destino religioso se le suma también la exuberante naturaleza que la circunda.
Cerca del casco urbano está la Laguna de Sonso que, junto con el humedal de Chiquique, forma parte de un importante corredor de esteros a orillas del río Cauca.
También está la reserva forestal bosque de Yotoco que da cobijo a ruidosos monos aulladores y a decenas d especies de aves autóctonas.
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