En un comunicado, la fuerza iraní aseguró que sus sistemas de defensa aérea “avanzados” neutralizaron la aeronave, sin precisar el lugar exacto del impacto ni ofrecer detalles adicionales sobre la operación.
Según la misma fuente, se desconoce el paradero del piloto debido a la “destrucción total” del avión.
Medios iraníes difundieron imágenes y videos que, según afirmaron, muestran restos del aparato derribado. No obstante, análisis de las imágenes han generado dudas sobre el modelo de la aeronave.
Aunque el CGRI sostuvo que se trataba de un caza F-35, algunos indicios visuales apuntan a que los restos podrían corresponder a un F-15, debido a marcas identificadas como “Fuerzas Aéreas de EE.UU. en Europa” y características estructurales propias de ese modelo.
El comunicado iraní indicó que el avión pertenecería a un escuadrón con base en RAF Lakenheath, en el Reino Unido, instalación que alberga unidades de la Fuerza Aérea estadounidense desplegadas periódicamente en Oriente Medio.
Hasta el momento, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) no ha emitido una respuesta oficial sobre este incidente.
El jueves, la Guardia Revolucionaria afirmó haber derribado otro avión de combate al sur de la isla de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz, una versión que fue rechazada por Washington.
Estos acontecimientos se producen en el contexto de la escalada militar iniciada el 28 de febrero, cuando Estados Unidos y la entidad israelí intensificaron sus operaciones contra Irán, en un conflicto que ha dejado miles de muertos y heridos.
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