La ceremonia en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional estuvo a la altura del evento y de las exigencias que demanda la formación integral de los estudiantes en las instituciones de enseñanza artística del país.
Dos estudiantes del Nivel Elemental de la Escuela Nacional de Ballet “Fernando Alonso” arrancaron aplausos al inicio de la velada con el Pas de Deux de Carnaval de Venecia.
Poco después, la Compañía Olivia Dance defendió Canto a la Raza, mientras que un conjunto en representación de la Escuela Nacional de Danza salió a escena para ejecutar Una flor no es una flor.
Otro de las momentos que disfrutó el público llegó para enaltecer el nombre de una academia y, sobre todo, el de la personalidad detrás de su éxito: Acosta Dance.
La Unidad docente del formato liderado por el reconocido bailarín Carlos Acosta presentó Transiciones, espectáculo que conformó el programa junto a Al compás de Veracruz, a cargo de la Escuela Elemental de Danza de L y 19.
Esta jornada de clausura impregnó en el público algo más que la magia de la danza: la certeza de una generación que prestigia la cultura cubana y asegura la continuidad de nuestro patrimonio.
Previo al cierre, la Escuela Nacional de Ballet “Fernando Alonso” reconoció a la Organización de Pioneros José Martí en su día, en tanto la Academia de Bellas Artes San Alejandro confirió al director de esa institución formadora de bailarines, Dani Hernández, un retrato de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso hecho por el estudiante Juan David Gutiérrez.
El destacado bailarín agradeció el apoyo recibido de maestros, padres, escuelas e instituciones de la cultura en la realización del encuentro, dedicado al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro.
A su juicio, esa manifestación primaria ofrece la posibilidad de transmitir sensaciones a través del lenguaje de la danza, además de la interacción entre los participantes.
Significó la respuesta positiva que recibió el evento, pese a las campañas que intentan desacreditar a la Revolución cubana.
Al finalizar, invitó a la próxima edición que estará dedicada a la cubanía, ese sello distintivo que hace posible la existencia de una Escuela Cubana de Ballet y que la cultura nuestra esté presente en cualquier rincón del mundo, concluyó el reconocido bailarín.
El espectáculo Alas para Volar, de la Compañía Litz Alfonso Dance Cuba, y Folk Room, asumido por la agrupación OtroLado, colocaron el broche dorado a la gala, otra muestra del arte que identifica a la mayor de las Antillas.
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