A través de un mensaje difundido en su cuenta de la red social X, la cartera se refirió a la celebración, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y realizada cada año durante Semana Santa en la alcaldía de Iztapalapa.
Visitantes locales, nacionales y foráneos se congregaron para ser testigos de esta tradición que involucra a los ocho barrios originarios y a más de cinco mil actores voluntarios, quienes durante meses se preparan para dar vida a uno de los eventos más reconocidos de estas fechas.
Según la institución, esta representación “no solo refleja la devoción y el arraigo de una comunidad, sino que también impulsa el turismo cultural en la capital del país, atrayendo a viajeros interesados en experiencias auténticas y llenas de significado”.
La representación del Viacrucis este viernes se vivió “con orden, coordinación y compromiso”, refirió la alcaldía en la misma red social, al considerar que “los resultados reflejan coordinación interinstitucional y un gobierno que conoce su territorio y responde con eficacia”.
El anuncio de la inscripción en la lista representativa fue hecho en diciembre pasado por el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
La tradición inició en la primera mitad del siglo XIX como cumplimiento de una promesa al Señor de la Cuevita –imagen venerada en dicha demarcación–, luego de que la población superara una epidemia de cólera.
De manera formal, comenzó en 1843, inspirada en el teatro evangelizador de tiempos virreinales, y desde entonces se realiza cada año.
Participan los ocho barrios originarios de Iztapalapa y sus habitantes desempeñan un papel fundamental al colaborar como actores o al sumarse a la ambientación, decoración y organización logística previa a la Semana Santa.
En su evaluación, el referido comité de la Unesco consideró que la candidatura satisfizo los criterios necesarios para su inscripción, pues se trata de una tradición que, más allá de su raíz religiosa, fomenta la paz, la cohesión social y el ejercicio de los derechos culturales.
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