En un mensaje difundido en la red social X, con motivo del Día Internacional de Sensibilización sobre las Minas, el funcionario afirmó que el país “vive sobre un mar de estos artefactos” y señaló que estos restos de guerra provocan muertes diarias entre civiles y personal especializado en desminado.
Llamó la atención, además, en la amplia dispersión de esos letales artefactos en zonas habitadas, tierras agrícolas, escombros y áreas desérticas.
Al-Saleh explicó que los esfuerzos para eliminar este peligro enfrentan limitaciones por la falta de recursos y de mapas precisos que identifiquen la ubicación de los explosivos, lo que dificulta las labores en el terreno.
En ese contexto, destacó iniciativas para fortalecer las capacidades nacionales, incluida la cooperación con instituciones especializadas en Alemania para incorporar tecnologías avanzadas en tareas de desminado.
El titular subrayó que el Centro Nacional de Acción contra las Minas coordina las labores con organismos nacionales e internacionales, y trabaja en la elaboración de un plan integral que incluye operaciones de limpieza y campañas de sensibilización.
Datos de la Red Siria para los Derechos Humanos indican que al menos tres mil 799 civiles han muerto desde 2011 por minas terrestres y restos explosivos, entre ellos mil niños y 377 mujeres.
De ese total, tres mil 398 fallecieron por minas antipersona y 401 por municiones en racimo. El informe destaca que los menores representan cerca del 26 por ciento de las víctimas.
Las provincias más afectadas son Alepo, Raqa y Deir Ezzor, mientras se estima que unos 10 mil 600 civiles han resultado heridos, muchos con lesiones graves que requieren atención prolongada.
Las organizaciones humanitarias alertan que estos artefactos siguen representando un riesgo constante, incluso en áreas donde han cesado los combates.
oda/fm













