En la carta de apertura del encuentro, que se realiza hasta el sábado en esta capital, la APIB afirmó que “el futuro no está en venta”, en un contexto que describen como una crisis en la que avanzan iniciativas que “atacan la vida” y buscan decidir el destino sin su participación.
La misiva reafirma a Brasilia como “territorio ancestral indígena de lucha y resistencia” y recuerda que desde hace 22 años las comunidades se movilizan hacia esta ciudad para “transformar el centro del poder político nacional en territorio de denuncia y esperanza”.
Asimismo, subraya que la movilización ha permitido avances en la presencia indígena en espacios institucionales, aunque advierte que estos siguen siendo insuficientes frente a las demandas históricas.
La carta insiste en que “sin la demarcación y la protección de las tierras y territorios indígenas, no se puede hablar de un país democrático y soberano”, y denuncia que intereses económicos buscan frenar estos procesos mediante proyectos extractivos y de infraestructura.
También alerta que los crímenes cometidos contra sus territorios
son la raíz de las crisis que afectan al planeta y a la humanidad, y que exacerban la crisis climática.
En su posicionamiento frente a los poderes del Estado, el movimiento indígena reconoce algunos avances en el Ejecutivo, pero reclaman acciones concretas para acelerar la regularización territorial y garantizar la protección de sus comunidades.
Además, acusa al Poder Legislativo de promover retrocesos y de someter los derechos indígenas a intereses económicos, mientras que al Judicial le exigen cumplir su papel de garante constitucional y evitar decisiones que puedan legitimar violaciones a sus derechos originarios.
El texto remarca que Brasil cuenta con pueblos indígenas en todas sus regiones y biomas, los cuales representan una diversidad de culturas con sus propias formas de organización social, que existían incluso antes de la creación del Estado-nación.
Finalmente, la carta convoca a la sociedad brasileña y a la comunidad internacional a solidarizarse con su lucha, al tiempo que exige a los tres poderes del Estado atender las demandas planteadas.
De acuerdo con reportes de la prensa local, la 22 edición del Campamento Tierra Libre se desarrolla en el Eje Cultural Iberoamericano, en el centro de Brasilia, y congrega a más de siete mil representantes de gran parte de los 391 pueblos indígenas existentes en el país.
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