La cita del martes convocará a planificadores militares de decenas de países con el fin de garantizar la navegación en una de las rutas energéticas más vitales del planeta.
El objetivo es desarrollar «opciones viables» para asegurar el estrecho tras el fin de las hostilidades, detalla la publicación.
Analistas internacionales consultados subrayan que la iniciativa británica busca proteger los flujos petroleros globales, aunque omiten criticar la agresión militar contra la República Islámica.
El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra Irán, bombardeando Teherán y otras ciudades.
Como respuesta, el Cuerpo de Guardia de la Revolución Islámica atacó objetivos israelíes y estadounidenses en varias naciones árabes.
Ante la escalada, Teherán cerró el estrecho de Ormuz a buques vinculados a Washington, Tel Aviv y sus aliados. Durante el conflicto, varios tanqueros fueron atacados por transitar sin permiso iraní.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, informó el 25 de marzo que su país ha autorizado el paso a naciones amigas como Rusia, India, Irak, China y Pakistán, evidenciando la recomposición de alianzas en la región.
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