«En la madrugada del 6 de abril, el régimen de Kiev atacó con drones tipo avión las instalaciones del transbordo de petróleo en Novorossiysk para desestabilizar el mercado de hidrocarburos y frenar las entregas de productos petroleros a los consumidores europeos», reza el comunicado oficial.
El organismo precisó que el ataque provocó incendios en cuatro depósitos de petróleo.
Además de la infraestructura petrolífera, Kiev lanzó ataques contra objetivos civiles, «incluidos edificios de apartamentos residenciales y viviendas privadas», dijo el Ministerio de Defensa ruso y añadió que «civiles, incluidos niños, resultaron heridos».
El ente castrense afirmó que con su ataque Ucrania buscaba infligir «el máximo daño económico posible» a los mayores accionistas del CPC, en concreto, a las empresas de Estados Unidos y Kazajstán.
CPC es una empresa multinacional en la que colaboran la compañía rusa Transneft (24 por ciento), la petrolera kazaja KazMunayGas (19, la empresa estadounidense Chevron (15), la rusa Lukoil (12,5), la estadounidense Mobil (7,5), la rusa-neerlandesa Rosneft-Shell (7,5), la italiana Eni (dos), entre otras.
El oleoducto de CPC, de mil 500 kilómetros, conecta el gigantesco campo petrolífero de Tengiz (Kazajstán) con la terminal petrolera de Novorossiysk (Rusia) en el mar Negro.
Con una capacidad para transportar 83 millones de toneladas de crudo anuales, el oleoducto de CPC es la mayor ruta de exportación del petróleo kazajo a los mercados mundiales.
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