Rivas fue secretaria de Manuel Contreras, el jefe de la desaparecida Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), la policía secreta del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), pero también participó en operaciones de ese cuerpo represivo.
En Chile está acusada como coautora de los secuestros calificados de Víctor Díaz, subsecretario del Partido Comunista, y los dirigentes y militantes Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Juan Fernando Ortíz, Héctor Véliz y Reinalda Pereira.
Esta última, de 29 años, estaba embarazada de cinco meses al momento de su captura y a pesar de eso fue torturada, ejecutada y su cuerpo hecho desaparecer.
Adriana Rivas viajó a Australia en 1978 y durante una visita a Chile en 2007 fue detenida por las autoridades, pero incumplió la libertad condicional y regresó a la isla continente.
En una entrevista concedida a la emisora SBS en 2013 negó los cargos que se le imputan, pero defendió la tortura. «Tuvieron que quebrar a la gente, ha ocurrido en todo el mundo, no solo en Chile», declaró en ese momento.
Familiares de las víctimas valoraron la decisión de la justicia de extraditarla, lo cual es resultado de años de lucha y coordinación, especialmente de la comunidad chilena en Australia.
jha/car













