Las proyecciones macroeconómicas de este país europeo para el trienio 2026-2028, presentadas este martes por el Banco de Italia, aprecian “un debilitamiento de la demanda interna, obstaculizada por el repentino aumento de los precios de la energía, el incremento de la incertidumbre y el deterioro de la confianza”.
Esa institución financiera prevé que la inflación de los precios al consumidor se fortalecerá gradualmente durante los próximos dos años, hasta alcanzar el 2,6 por ciento, debido principalmente al fuerte aumento de los precios de las materias primas, antes de situarse ligeramente por debajo de los 2,0 puntos porcentuales en 2028.
Las proyecciones realizadas dependen significativamente de la evolución futura del conflicto en curso en Medio Oriente y, por consiguiente, de las previsiones sobre los precios de los insumos, que están sujetas a una considerable incertidumbre, aclaran los especialistas.
Por tal razón, la imprevisibilidad en torno a estas proyecciones es excepcionalmente alta, ya que la trayectoria de la actividad económica y la inflación dependerán fundamentalmente de la duración del enfrentamiento bélico en esa región, así como de sus consecuencias para la producción y el transporte de materias primas.
La posible prolongación de las hostilidades y los daños significativos a la infraestructura energética en Medio Oriente, podrían tener un impacto duradero en los precios de los productos primarios, lo cual debilitaría aún más el comercio internacional y afectaría de manera creciente la confianza de los hogares y las empresas, apunta el texto.
Esto daría lugar a un aumento mayor y más persistente de la inflación, con importantes repercusiones en la actividad económica, especialmente si estos acontecimientos se vieran acompañados de turbulencias en los mercados financieros, estiman los expertos.
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