El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados denunció en un comunicado la quema de casas, tiendas de campaña y vehículos, así como los crímenes ejecutados por los extremistas judíos.
Tales acciones se enmarcan en una política sistemática gestionada a nivel del Estado, subrayó.
Al respecto, criticó el terrorismo organizado, la expansión de los asentamientos y los planes de limpieza étnica, “bajo la protección directa, el apoyo continuo y las facilidades proporcionadas por las autoridades de ocupación a esas milicias”.
La Cancillería llamó a la comunidad internacional a adoptar medidas urgentes en el terreno, más allá de las condenas habituales, entre las que citó una protección efectiva a los civiles palestinos.
Ayer el residente Consejo Nacional Palestino, Rouhi Fattouh, también denunció los ataques de los colonos israelíes.
Tales acciones constituyen una violación de las normas del derecho internacional humanitario y crímenes de guerra, según los Convenios de Ginebra, varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y la Corte Internacional de Justicia, afirmó.
De acuerdo con datos palestinos, más de 780 mil colonos viven en la ribera Occidental, incluida Jerusalén Este, en una clara violación de las normas internacionales y a varias resoluciones del Consejo de Seguridad.
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