Tras una evaluación de la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Salvajes fue revelado que un grupo de ellas que mantienen la salud de los ríos, sustentan algunas de las mayores pesquerías interiores del mundo y sostienen a cientos de millones de personas están entre la fauna más amenazada del planeta.
En estos momentos, cientos de peces migratorios necesitan acción transfronteriza, pues enfrentan un declive acelerado impulsado por la construcción de embalses, la fragmentación del hábitat, la contaminación, la sobrepesca y los cambios en los ecosistemas impulsados por el clima.
La evaluación de la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Salvajes identificó a 325 especies migratorias de peces de agua dulce como candidatas para recibir atención internacional.
Entre ellas está la región de Asia con 205, Sudamérica 55, África, 42, Europa 50 y Norteamérica con 32.
Para frenar el colapso, los especialistas instan a proteger corredores migratorios mediante planes de manejo estructurados.
Asimismo, las zonas que requieren acción prioritaria son: los ecosistemas sudamericanos del Amazonas y el sistema La Plata-Paraná, el río Danubio en Europa, la cuenca del Mekong en Asia, el Nilo en África y la zona del Ganges-Brahmaputra en India.
Las poblaciones de animales que habitan ecosistemas de agua dulce están disminuyendo más rápido que las de animales terrestres y marinos, subraya el informe.
Muchos peces migratorios dependen de corredores fluviales que conectan zonas de desove y alimentación, pero los embalses, caudales alterados o la degradación del hábitat interrumpen esos caminos, y las poblaciones pueden disminuir rápidamente.
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