En un comunicado, la Presidencia señaló que los bombardeos constituyen una violación de los acuerdos y compromisos vigentes, y acusó a Israel de ignorar las leyes y normas internacionales.
Asimismo, indicó que, desde el acuerdo de cese de hostilidades alcanzado hace 15 meses, se han registrado reiteradas violaciones sin que se adopten medidas disuasorias.
El texto denunció que la actual escalada representa una nueva masacre y advirtió que la continuación de estas acciones incrementará la tensión y la inestabilidad en la región, en un contexto que requiere esfuerzos para la desescalada.
Por su parte, el ejército israelí afirmó haber ejecutado su ofensiva más intensa contra el Líbano, con bombardeos a más de 100 objetivos en un lapso de 10 minutos.
Según la fuente, los ataques alcanzaron Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país, e incluyeron, según alegó Tel Aviv, centros de mando e infraestructura militar vinculados a Hezbolá.
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