«La participación activa de Rusia en las gestiones para resolver la situación se dio en el cauce de los intereses nacionales, el derecho internacional y los objetivos humanistas genuinos», dijo la diplomática este miércoles en un programa de la emisora Sputnik, tras el anuncio de la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán.
Antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que había aceptado una tregua de dos semanas con Irán, tras casi 40 días de hostilidades.
Zajárova subrayó que el armisticio supone la derrota del enfoque de las agresiones armadas infundadas.
«Todas esas declaraciones que se hicieron respecto a que lo importante era ser más agresivo, más ofensivo, escribir más en las redes sociales, sufrieron una derrota contundente, al igual que el enfoque unilateral de las agresiones infundadas», enfatizó.
La portavoz diplomática remarcó también que Rusia evitó que usen al Consejo de Seguridad de la ONU para fines sucios al bloquear la resolución sobre el estrecho de Ormuz que socavaba los esfuerzos de paz.
El mencionado documento, presentado por Bahréin, llamaba a autorizar «el uso de todos los medios disponibles y necesarios» para el tránsito de las embarcaciones por el estrecho de Ormuz.
Según la representación permanente de Rusia ante la ONU, la susodicha resolución le concedía a Estados Unidos e Israel «carta blanca para continuar sus agresiones» contra Irán.
El armisticio de dos semanas supone que Estados Unidos e Irán comenzarán las negociaciones el próximo 10 de abril para sellar un acuerdo.
El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel comenzaron sus ataques coordinados contra Irán, a solo 48 horas de concluir la tercera ronda de las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní en Ginebra y a pesar de que se habían pactado consultas técnicas para el 2 de marzo en Viena.
Irán resistió y respondió a la agresión con ataques de represalia contra Israel y las bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
Estados Unidos e Israel justificaron su agresión con el argumento de que buscaban neutralizar la supuesta amenaza del programa nuclear civil iraní, aunque ahora reconocen que el objetivo era derrocar al Gobierno del país musulmán.
El conflicto armado llevó a la casi completa paralización de la navegación por el estrecho de Ormuz, vía crucial para el comercio mundial de petróleo y gas.
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