A tres años del peak o pico de emisiones comprometido en la COP28, el comercio mundial de carbón enfrenta en 2026 su mayor reconfiguración.
Mientras China e India mantienen récords de consumo para asegurar su red ante olas extremas, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos aceleran el cierre de plantas térmicas.
El mercado de derechos de emisión y el impuesto al carbono en fronteras redefinen los flujos: Indonesia, Australia y Sudáfrica redirigen envíos hacia el Sudeste Asiático, donde la demanda aún crece.
Sin embargo, la caída de costos de baterías y el auge de la geotermia y pequeños reactores modulares presionan a la baja el precio del carbón energético.
Analistas advierten que 2026 es el año bisagra: el comercio aún supera las siete mil 800 millones de toneladas, pero la curva empieza a doblarse.
La tensión entre seguridad energética y descarbonización define el nuevo mapa del poder global en un mundo agobiado por problemas como los conflictos y las presiones económicas y financieras, recalcan los mercados.
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