Si desde tierra alemana se apoya una guerra, entonces compartimos la responsabilidad. La base aérea estadounidense de Ramstein debe ser cerrada, afirmó textualmente la dirigente en un comunicado publicado en el sitio web de su formación política.
Instó al canciller federal, Friedrich Merz, a explicar el futuro de las relaciones con Estados Unidos, ante el temor de los ciudadanos alemanes de ser arrastrados a un conflicto y convertirse en “objeto de chantaje”, según la nota difundida por RIA Novosti.
La demanda se produce en un contexto de creciente rechazo en Europa al uso de instalaciones militares en suelo europeo para respaldar las operaciones de Washington contra Teherán, especialmente tras la escalada verbal del presidente Donald Trump.
Analistas políticos locales señalaron que no es la primera vez que figuras alemanas cuestionan la presencia militar estadounidense. A inicios de marzo, la líder de la Alianza Sahra Wagenknecht, Sara Wagenknecht, pidió prohibir el despliegue de tropas de Estados Unidos en territorio germano.
Expertos en relaciones transatlánticas coincidieron en que estas posiciones reflejan un creciente malestar en la sociedad alemana ante lo que consideran un “seguimiento ciego” a la política exterior de Washington, especialmente en asuntos de guerra y paz.
La demanda de La Izquierda encuentra eco en otras naciones europeas. España, por ejemplo, negó ayer a Estados Unidos el uso de las bases militares de Rota y Morón de la Frontera para lanzar ataques contra Irán, autorizando su empleo solo para fines humanitarios.
La ministra de Defensa española dejó claro que el conflicto con Irán no se ajusta a esos propósitos, sentando un precedente que podría inspirar a otros gobiernos europeos a revisar los acuerdos bilaterales con Washington sobre el uso de sus instalaciones militares, concluyeron los especialistas.
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