Según el presidente de ese gremio, Rafael Ferber, las pérdidas son cercanas a los mil millones de dólares.
En particular por la caída en la producción de soya, uno de los principales productos de exportación del país, y también del maíz, con mermas en los ingresos y el desempeño económico nacional.
De acuerdo con Ferber, las pérdidas estimadas responden fundamentalmente a la merma en los rendimientos de los cultivos de verano.
Sobre todo de soya y maíz, dos pilares de la canasta exportadora. Esta caída no solo impacta en los productores, sino también en toda la cadena asociada, desde el transporte hasta los servicios vinculados al agro, argumentó.
Ante la contingencia, el gobierno uruguayo implementó medidas de apoyo financiero para el sector agropecuario, que se mantienen, como parte de un decreto de emergencia por déficit hídrico.
Ferber reconoció que del sector que representa tiene una buena comunicación con el gobierno.
“Hoy no estamos en una situación de tener que tirar piedras para ser escuchados”, afirmó en una entrevista con Punto de Encuentro, diferenciando el momento actual de otros períodos de mayor tensión entre el campo y las autoridades.
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