El discurso, pronunciado desde la Casa Blanca, trató de deslindar a la primera dama de un caso que se ha convertido en dolor de cabeza para la administración Trump.
«Las falsas difamaciones en mi contra, provenientes de individuos y entidades malintencionados y con motivaciones políticas —que buscan dañar mi buen nombre para obtener beneficios económicos y ascender políticamente— deben cesar», declaró.
«No soy víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump», afirmó, añadiendo que se «cruzó» por primera vez con Epstein en un evento al que asistió junto a Trump en el año 2000.
El discurso de la primera dama también hizo referencia a un correo electrónico que envió a Ghislaine Maxwell -prometida de Epstein y actualmente cumpliendo 20 años de cárcel por tráfico sexual-, sobre lo cual enfatizó que lo ocurrido no podía ser «calificado como nada más que correspondencia casual».
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