A partir de ahora la institución dejará de trabajar con cierta independencia y se sumará a las condiciones de las fuerzas del orden y seguridad del Estado, tal como lo hacen los Carabineros y la Policía de Investigaciones.
Con la nueva normativa también se separan las funciones de custodia de los recintos penitenciarios y las de reinserción social.
Gendarmería dejará de depender del Ministerio de Justicia Social y pasará a la estructura del de Seguridad Pública, sin embargo, la tarea de reinsertar a la sociedad a quienes ya cumplieron su condena permanecerá en la primera de esas dos carteras.
El proyecto de ley fue elaborado durante el gobierno anterior luego de detectar varios casos de corrupción en diferentes prisiones, donde los gendarmes otorgaban un trato privilegiado a algunos detenidos, a cambio de prebendas económicas o materiales.
Con la nueva normativa se busca fortalecer el control en las cárceles y evitar que el crimen organizado las convierta en centros de operaciones, como está ocurriendo en otros países de la región.
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