En declaraciones al medio, la jefa de la diplomacia del Reino Unido calificó de “completamente incorrecta” la retórica proveniente de la Casa Blanca.
Creo que una posición tan «escalationista» puede tener consecuencias, afirmó textualmente la funcionaria.
Cooper subrayó que Londres mantiene posturas divergentes de Washington en varios asuntos, aunque ello no impide seguir siendo socios sólidos y cercanos en un amplio espectro de temas globales.
Las críticas surgen después de que Trump advirtiera que Irán “como civilización podría perecer” si no aceptaba las condiciones estadounidenses para reanudar el tránsito masivo por el estratégico estrecho de Ormuz.
Paradójicamente, días después el mandatario anunció un cese bilateral del fuego por dos semanas, tras la mediación de Pakistán y la supuesta disposición iraní a abrir el paso marítimo.
Analistas europeos consultados por medios británicos consideran que la postura errática de Trump refleja tensiones internas en su equipo de seguridad nacional y genera confusión entre los aliados de la OTAN.
Expertos en geopolítica señalaron que Teherán fijo 10 condiciones para la tregua, incluyendo el control del golfo Pérsico, el fin de las sanciones y el retiro de las fuerzas estadounidenses de la región.
La canciller británica evitó pronunciarse sobre los detalles del pacto, pero insistió en que su gobierno mantiene una línea independiente frente a lo que consideran un peligroso juego de amenazas mutuas entre Washington y Teherán.
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