De acuerdo con la entidad, lo que en el siglo XIX tenía cerca de 5,5 kilómetros cuadrados de extensión, ahora es evidencia de una transformación acelerada con el aumento de la temperatura, una menor acumulación de nieve y cambios en los ecosistemas de alta montaña.
Consideró además que el fenómeno no constituye un hecho aislado, sino que es una alerta sobre cómo el cambio climático ya impacta en los territorios y compromete el equilibrio ambiental y la disponibilidad de agua en el país.
La desaparición del glaciar fue resultado de un proceso sostenido de transformación climática que se aceleró en las últimas décadas.
Tras haber tenido más de cinco kilómetros cuadrados, en 2016 su área se había reducido a apenas 0,15 kilómetros.
Los glaciares cumplen funciones clave en la regulación hídrica y en los ecosistemas de alta montaña y la pérdida de estos tiene implicaciones que van más allá del paisaje, a juicio de expertos.
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