Según documentos en poder del rotativo, la Real Policía Militar neerlandesa detectó el paso de tres aeronaves no tripuladas el 22 de noviembre de 2025 sobre el castillo de Drakensteyn.
Las identidades de los operadores de los drones aún no están determinadas y no se realizaron detenciones, precisó el medio de comunicación neerlandés.
Los aparatos volaron específicamente sobre la unidad de protección especial de la familia monárquica y el altamente custodiado depósito de reservas del banco central, que alberga más de 14 mil lingotes de oro.
Mientras, expertos en seguridad consultados en Países Bajos señalaron que la omisión informativa por parte de las autoridades sugiere una posible subestimación de la gravedad del hecho o fallos en los protocolos de inteligencia.
El incidente coincidió con otros sobrevuelos no autorizados registrados en las bases aéreas militares de Volkel y Eindhoven durante esos mismos días.
Analistas en defensa europea advierten que la vulnerabilidad de zonas estratégicas y de la realeza evidencia la urgencia de invertir en tecnologías antiaéreas no tripuladas.
El Ministerio de Defensa neerlandés admitió entonces que detrás de estos hechos podrían estar «tanto aficionados actuando solos como estructuras criminales o extranjeras».
Como consecuencia el gobierno aceleró la compra de sistemas antiaéreos para drones, con una inversión prevista de entre mil 250 y tres mil millones de euros.
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