“Bolivia empieza a escribir una nueva historia en sus artes: la primera generación de licenciados de la Escuela Boliviana Intercultural de Danza”, afirmó en declaraciones a Prensa Latina.
Exultante, la especialista en formación artística valoró de “hito” que, por primera vez, esa institución entregue siete títulos de licenciatura en las áreas de Pedagogía de la Danza, Coreografía y Dirección.
“Se trata de los primeros profesionales titulados en danza en toda la historia del país, un hecho que abre una nueva etapa para la formación artística y la concepción del arte en la sociedad boliviana”, enfatizó.
Armaza subrayó que este acontecimiento no solo representa la culminación de un proceso académico, sino el inicio de una transformación profunda.
Anticipó que la profesionalización de la danza permitirá ampliar horizontes, generar nuevos campos laborales y sobre todo, cambiar la percepción social sobre el artista, pese a que aún existen limitaciones estructurales y la ausencia de políticas culturales que garanticen condiciones laborales justas.
Sin embargo, insistió en que este paso constituye una base sólida para construir nuevas oportunidades.
Recordó la también autora de la obra teatral Bartolina Sisa, que la creación de la Escuela Boliviana Intercultural de Danza en 2016, mediante decreto supremo, fue resultado de una lucha colectiva, protagonizada por maestros de las artes, artistas, autoridades y de manera fundamental jóvenes estudiantes, quienes impulsaron este proyecto con convicción y compromiso.
“Muchos de ellos comenzaron en espacios precarios -comentó-, como la entonces Escuela Municipal de Artes de la ciudad de El Alto, donde el deseo de bailar y expresarse superaba cualquier limitación material”.
Añadió que ese impulso motivó a las autoridades de entonces a consolidar una institución que hoy da sus primeros frutos.
Indicó que, en este proceso, la Ley de Educación Avelino Siñani desempeñó un papel fundamental al permitir la profesionalización en el ámbito artístico a nivel de licenciatura, abriendo el camino que previamente se había iniciado con las escuelas interculturales de música.
“Este logro es fruto de años de trabajo y de un compromiso en el que asumí una participación decisiva, desde el diagnóstico inicial hasta la elaboración, defensa e implementación del proyecto”, confesó Armaza a Prensa Latina.
Agregó en sus declaraciones a esta agencia de noticias que, “en este proceso me acompañaron muchas personas que, desde distintas instancias, aportaron a su construcción. Es un camino que ha estado marcado por el esfuerzo, las dificultades y la persistencia”.
La actriz y dramaturga destacó la labor de la maestra Mónica Camacho, “cuya perseverancia y compromiso con el arte han sido fundamentales para la consolidación de este proyecto educativo”
Asimismo, reconoció a todos los docentes que fueron y son parte de la institución, a su directora académica, Wari Peredo, y a todo su plantel administrativo.
“Los siete nuevos licenciados no solo representan una meta alcanzada, sino el inicio de una nueva generación de profesionales que transformarán la enseñanza y práctica de la danza en Bolivia. Su formación académica permitirá enriquecer los procesos pedagógicos, fortalecer las instituciones artísticas y proyectar nuevas iniciativas culturales en el país”, enfatizó.
Al referirse a este salto cualitativo, comentó que durante muchos años, la formación artística en Bolivia se sostuvo desde el empirismo, con grandes maestros, quienes transmitieron su conocimiento sin contar con estructuras formales, guiados únicamente por su vocación y compromiso.
Armaza fue enfática en la consideración de que “la historia de esta institución demuestra que los grandes cambios no nacen de la queja, sino de la acción, la persistencia y la capacidad de sostener una visión”.
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