Desde el lugar, ubicado en el central Estado de México, el medallista olímpico dominicano Gabriel Mercedes tomó la antorcha de manos de las autoridades y de danzantes teotihuacanos, para emprender el recorrido hacia ese país, donde acontecerá la cita del 24 de julio al 8 de agosto.
El presidente del comité organizador de los Juegos, José Monegro, destacó el significado para República Dominicana de recibir la llama.
La nación “tiene en su corazón un fuego que no se apaga, que está dispuesto a compartir, que nos impulsa en grandes anfitriones para recibirlos y contribuir a que Centroamérica y el Caribe se vea como una región unida”, expresó en declaraciones versionadas por el diario La Jornada.
Reconoció el papel de México en el área, pues acogió a muchos dominicanos que combatieron contra la dictadura en aquella nación de 1930 a 1961, pero también a otros que vieron en este país norteamericano un referente de cultura general.
Por su parte, la presidenta del Comité Olímpico Mexicano, María José Alcalá, evocó “el espíritu de Teotihuacán, la ciudad donde los antiguos pueblos encendían el fuego como símbolo de renovación, de vida y de continuidad”.
“El fuego olímpico representa la misma esencia universal, la luz que guía a los atletas, que une a las naciones y que trasciende fronteras”, afirmó al resaltar la celebración de los 100 años de historia del evento.
Que esta llama “nos inspire a seguir creciendo, a seguir soñando y seguir demostrando que el deporte une lo que muchas veces parece distante, hoy encendemos una llama, pero en realidad encendemos la esperanza, la ilusión y, por supuesto, iluminamos al futuro”, dijo.
Sobre la Calzada de los Muertos, desfilaron las más de 30 banderas de los países participantes en la cita multideportiva.
México fue elegido como punto de partida de la antorcha, porque albergó los primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1926.
El “Fuego Nuevo” será trasladado mañana a República Dominicana e iniciará posteriormente su recorrido por la región sur del país, atravesando diversas comunidades desde Pedernales hasta Baní, en una ruta que busca integrar a la población al espíritu del certamen.
lam/las













