Se trata de una movilización masiva que busca consolidar el voto a favor del nacionalismo conservador, bajo el lema de “paz y seguridad”, en unos comicios clave para la continuidad de su proyecto euroescéptico.
Demos un millón de apretones de mano a los húngaros y digámosles que mañana son las elecciones, que Hungría necesita paz y seguridad, y que Fidesz es la opción segura, afirmó Orbán en un video difundido por el canal M1.
Activistas y candidatos de la formación recorrerán las calles de todo el país para dialogar con la ciudadanía y solicitar su respaldo. El propio primer ministro participará en la iniciativa, junto al canciller Péter Szijjártó.
Por la noche, ambos encabezarán un mitin final en la plaza de la Santísima Trinidad, dentro del castillo de Buda. La jornada marca el cierre de una campaña marcada por la polarización política.
El principal rival del oficialismo es la opositora formación Tisza, liderada por el eurodiputado Péter Magyar, conservador afiliado al Partido Popular Europeo. La oposición también realiza encuentros con electores para incentivarlos a acudir a las urnas este sábado.
Solo se prohíbe la publicidad política en medios y la propaganda a menos de 150 metros de los colegios electorales, que cerrarán a las 19:00 hora local. La normativa refleja una tradición húngara de campaña activa hasta el último momento.
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