El funeral se celebró en la ciudad de Sidón, donde los féretros, cubiertos con banderas nacionales, fueron expuestos en el edificio gubernamental ante una multitud de funcionarios, familiares y pobladores.
La Dirección General de Seguridad del Estado confirmó la víspera la muerte de los agentes, a quienes calificó como “mártires en el cumplimiento de su deber nacional”, tras el bombardeo contra su sede en Nabatieh.
Según la Agencia Nacional de Noticias, esa ciudad fue escenario de una de las ofensivas más intensas desde el inicio de la actual agresión, con múltiples ataques aéreos que provocaron destrucción masiva en barrios e instalaciones oficiales.
El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que el ataque no disuadirá al país de defender su soberanía, al tiempo que condenó la continuidad de los bombardeos e instó a la comunidad internacional a actuar para detenerlos.
Por su parte, el primer ministro Nawaf Salam expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y subrayó la necesidad de alcanzar un alto el fuego para proteger a la población.
También el presidente del Parlamento, Nabih Berri, transmitió su solidaridad con la institución de seguridad y deseó pronta recuperación a los heridos.
La ofensiva israelí contra Líbano, iniciada el 2 de marzo, ha dejado hasta la fecha mil 953 muertos y seis mil 303 heridos, según cifras oficiales, en medio de la continuidad de los ataques pese a los llamados internacionales a una desescalada.
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