“Para llegar al Mundial de 2028 se necesita una reforma fundamental, que incluya mejorar la calidad de la liga nacional, invertir en el desarrollo de jóvenes talentos y ampliar el entorno competitivo”, señaló en un comentario el periódico Cultura y Deportes tras reconocer que el fútsal vietnamita “no puede depender únicamente de un buen entrenador”.
La publicación subraya la innegable la capacidad del entrenador Diego Giustozzi, quien llevó a Argentina a la victoria en el certamen del orbe de 2016 e introdujo una filosofía moderna y un estilo de juego de alta presión, lo que ayudó al fútbol sala vietnamita a ganar confianza al enfrentarse a rivales fuertes.
Pero el fútbol, o el fútsal, no se trata solo de tácticas. Cuando la base de jugadores y el sistema no son lo suficientemente sólidos, todas las ideas son difíciles de implementar con eficacia.
El diario señaló también que durante muchos años la liga nacional de fútbol sala ha carecido de clubes, inversión y jugadores extranjeros, lo cual ha impedido cualquier avance hacia la profesionalidad.
Mientras tanto, los rivales regionales adoptan un enfoque opuesto, señaló antes de citar el ejemplo de Indonesia, reciente verdugo de Vietnam en las semifinales del Campeonato del Sudeste Asiático, que invierte fuertemente en su liga, atrae a jugadores extranjeros de calidad y desarrolla un sistema bien estructurado.
El comentario califica ese último revés (2-3) “como la gota que colma el vaso tras una racha de resultados decepcionantes que se ha prolongado durante los últimos dos años”.
Solo cuando se establezcan bases sólidas, advierte la publicación, las ideas del DT Diego Giustozzi podrán prosperar.
wmr/mpm













