La velada y ofrenda floral al busto de Gagarin en la Ciudad del Saber, en esta capital, también en conmemoración del Día de la Cosmonáutica, fue encabezada por el embajador de Moscú en el istmo, Konstantin Gavrilov.
Durante el homenaje, organizado por la Coordinadora del movimiento “Regimiento Inmortal” de Panamá, Natalia Tager, usaron de la palabra el diplomático y la presidenta de la Asociación de Cultura Rusa, Anna Goncharova.
Ambos oradores subrayaron la trascendencia del inicio de la era cósmica, marcada por la histórica hazaña de viajar al espacio a bordo de la nave Vostok 1.
Además resaltaron que aquel hecho, cuando por primera vez un ser humano salió al espacio, marcó un antes y un después en la historia de la humanidad.
A la ceremonia también asistió el exembajador de Panamá en Rusia Augusto Fábregas, quien reafirmó el compromiso inquebrantable con la amistad entre ambos pueblos.
El vuelo del 12 de abril de 1961, no fue un punto final, sino el inicio de un proceso continuo, porque Gagarin abrió el camino para misiones posteriores más complejas.
Gracias a los datos obtenidos durante su vuelo, fue posible planificar estancias más largas en la órbita extraterrestre y desarrollar nuevas tecnologías.
Las misiones posteriores, tanto soviéticas y rusas como internacionales, se basaron en la experiencia acumulada en esta primera incursión en la ingravidez.
Con su proeza, Gagarin demostró que el espacio extraterrestre era accesible y que constituía un nuevo campo de posibilidades infinitas para la exploración humana, por eso su legado está presente en cada avance de la cosmonáutica moderna.
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