El Ministerio de Relaciones Exteriores acusó en un comunicado al vecino país de explotar el alto el fuego y eludir sus obligaciones de implementar la segunda fase del plan.
Precisamente, la cartera exigió la retirada del Ejército de las zonas ocupadas del enclave costero, donde viven más de dos millones de palestinos.
También demandó el inicio de la reconstrucción de ese territorio, devastado tras más de dos años de agresión.
El Ministerio condenó las continuas masacres israelíes, como la ocurrida ayer en el campamento de refugiados de Al-Bureij, en el centro de la Franja.
Este nuevo crimen se enmarca dentro de la agresión continua, el terrorismo de Estado organizado, el genocidio y la limpieza étnica contra nuestro pueblo, y representa una flagrante violación del derecho internacional humanitario, subrayó.
La Cancillería afirmó que tales acciones “reflejan la naturaleza criminal profundamente arraigada en el sistema de ocupación israelí y su gobierno extremista”.
Alertó que los responsables de esos crímenes tienen responsabilidad legal y penal ante los tribunales internacionales competentes.
La falta de contundencia de la comunidad internacional a la hora de emitir declaraciones de condena ya no es aceptable, dada la continua perpetración de masacres y violaciones, estimó.
Por lo tanto, llamó al mundo a adoptar medidas internacionales serias y tangibles para proporcionar protección internacional urgente a los civiles.
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