Según el medio oficial, las conversaciones, iniciadas el sábado en la capital pakistaní, concluyeron sin resultados tras aproximadamente 21 horas de diálogo, en particular por desacuerdos en temas clave como el estrecho de Ormuz y la transferencia de material nuclear fuera del país.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, confirmó el fin de las negociaciones sin acuerdo y sostuvo que Teherán no ofreció las garantías solicitadas por Washington, especialmente en relación con la no adquisición de armas nucleares.
El funcionario estadounidense señaló que su país expuso con claridad sus condiciones, pero Irán optó por no aceptarlas.
En tanto, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ismail Baghaei, indicó que las conversaciones abordaron cuestiones centrales como el programa nuclear, las reparaciones de guerra, el levantamiento de sanciones, la situación en el estrecho de Ormuz y el fin del conflicto en la región.
El vocero reiteró que su país mantiene desconfianza hacia Estados Unidos debido a incumplimientos previos y conductas que calificó de hostiles.
Por otro lado, la agencia iraní Fars desmintió informaciones sobre supuestas tensiones entre ambas delegaciones durante el proceso negociador, al precisar que, conforme al protocolo, ningún medio de comunicación tuvo acceso al lugar de las conversaciones.
Asimismo, negó que se produjeran contactos informales, como apretones de manos, entre representantes de ambos países.
El proceso de diálogo se desarrolla en medio de la escalada iniciada el 28 de febrero tras la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán, que dejó miles de víctimas, según fuentes oficiales.
En días recientes, el presidente estadounidense Donald Trump anunció una tregua de dos semanas en los ataques, condicionada a la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán mantiene una serie de condiciones para avanzar en un eventual acuerdo, entre ellas garantías contra futuras agresiones, el levantamiento de sanciones, el reconocimiento de su programa nuclear con fines pacíficos, la devolución de activos congelados, el pago de indemnizaciones y un nuevo protocolo para el tránsito marítimo en la región.
Tras el anuncio del alto el fuego, Washington expresó posturas divergentes sobre las demandas iraníes, calificadas inicialmente como “razonables y negociables”, aunque posteriormente consideradas “inaceptables” por otros funcionarios estadounidenses.
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