La funcionaria comentó en conferencia de prensa que se aplicará la medida ante la imposibilidad de reubicarlos en otras naciones y por los efectos nocivos que la especie, considerada invasora en el territorio neogranadino, causan al medio ambiente, sobre todo para la fauna autóctona y las comunidades humanas.
La población de estos mamíferos se estima actualmente en cerca de 200 y descienden de las tres hembras y el macho que el narcotraficante Pablo Escobar introdujo en el departamento de Antioquia en la década del 80 del pasado siglo.
Justamente por descender de esa matriz común, varios de los especímenes en Colombia presentan mutaciones genéticas, es decir que sufren de endogamia, según detalló Vélez, quien abundó que esa es asimismo la causa de que los rechacen en otros sitios.
“Hay una deformación de la trompa de los hipopótamos. Y seguramente habrá otros daños genéticos… ese empobrecimiento genético genera malformaciones en los diferentes individuos”, reveló.
Frente a esa situación, expresó que se decidió someter a al menos 80 de estos individuos a “un proceso de eutanasia, que es lo técnicamente recomendado”.
Planteó que el protocolo contempla dos modalidades. La primera de ellas sería la variante química y la segunda la física, esta última consistente en el disparo de un dardo para que el individuo muera en el lugar.
La disposición final consistirá en el “enterramiento in situ”, con el fin de garantizar la salubridad de las zonas afectadas, acotó la ministra.
El gobierno divulgó la medida después de que se reportaran cada vez con más frecuencia avistamientos de hipopótamos fuera de Antioquia, en el noroeste de la nación.
De acuerdo con testimonios de pobladores, fotos y reportes de medios locales, estos grandes mamíferos se habrían desplazado ya a otros territorios del centro del país como Boyacá y Cundinamarca, y más al noreste en cuyo caso está Santander, por lo cual la presencia de estos no se circunscribe solo a la región del Madalena Medio antioqueño.
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