De acuerdo con la literatura médica, la sarcoidosis es un padecimiento que no resulta mortal en la mayoría de los pacientes, aunque algunos pueden llevar una vida con limitantes, ya que produce incapacidad.
Los síntomas pueden variar ampliamente dependiendo de qué órganos estén afectados, pero pueden incluir tos, dificultad para respirar, fatiga, fiebre, dolor articular y erupciones cutáneas, entre otros.
Sus malestares pueden imitar otras enfermedades y no hay una prueba definitiva para confirmarla.
Los especialistas optan por incluir radiografías de tórax, pruebas de función pulmonar, análisis de sangre y biopsias de tejidos afectados, para llegar a un diagnóstico.
En algunos casos, la sarcoidosis puede desaparecer por sí sola sin necesidad de tratamiento, mientras que en otros casos puede requerir medicamentos para controlar la inflamación y suprimir el sistema inmunológico.
Otras publicaciones científicas subrayan que la dolencia es una afección que causa la formación de pequeñas acumulaciones de células del sistema inmunitario en cualquier parte del cuerpo.
Estas pequeñas acumulaciones forman bultos rojos e inflamados llamados granulomas,y los granulomas ocurren comúnmente en los pulmones y los ganglios linfáticos del pecho.
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