Segunda raqueta del mundo, el murciano necesitó más oficio que brillo para resolver un partido en el que nunca logró sentirse plenamente cómodo, por la resistencia de Virtanen, procedente de la fase previa, y una inusual acumulación de errores no forzados, que condicionaron el ritmo del encuentro.
En medio de esa irregularidad, Alcaraz incluso requirió la asistencia del fisioterapeuta por molestias en la muñeca derecha, una situación que añadió incertidumbre a su estreno en la arcilla barcelonesa.
Sin embargo, supo templar el pulso en los momentos decisivos, especialmente en el cierre del primer set, donde inclinó la balanza con mayor solidez desde el fondo de la pista.
Ya en la segunda manga, el español ajustó su juego, redujo los fallos y aceleró el desenlace ante un rival que fue perdiendo consistencia con el paso de los minutos.
Con este triunfo, Alcaraz avanza a octavos de final, donde se medirá al checo Tomás Macháč, que remontó su duelo ante el argentino Sebastián Báez, y buscará elevar su nivel en una cita donde parte como uno de los grandes favoritos ante su público.
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